Unitat Pastoral El Carme - Sant Joan

28 febrer 2011
Categoria/es: General

ENTREVISTA A MARTHA AGUIRRE

Els dies anteriors a l’entrada de Martha al Monestir del Sagrat Cor de la Caparrella s’han viscut amb una gran intensitat a la parròquia del Carme. No hem volgut desaprofitar l’oportunitat per a fer-li algunes preguntes que ens ajudin a situar-nos en aquesta realitat de la vida contemplativa, tan distant i alhora tan propera al nostre món. I conèixer i entendre una mica més a fons com s’ha anat gestant en ella el procés de maduració de la seva vocació religiosa.

Martha se sent molt feliç. I ho expressa cantant una cançó que diu molt del secret d’aquesta joia que viu plenament en aquest moment tan decisiu en la seva vida. L’emoció intensa també es transforma en llàgrimes mentre canta amb el cor, abans de formular-li cap pregunta. Una emoció intensa però serena, conscient de la transcendència del projecte de vida al que s’ha lliurat plenament. Parlar amb la Martha és sentir-se ja a la muntanya del Carmel, més a prop de Déu.



Son cosas de Dios. Nunca me imaginé que me fuera a pasar una cosa tan grande en la vida:

Que detalle, Señor, has tenido conmigo,
cuando me llamaste, cuando me elegiste,
cuando me dijiste que tú eras mi amigo.
Qué detalle, Señor, has tenido conmigo.”

Es una canción muy linda que puede expresar lo que se siente cuando Dios le llama.

Martha, ¿Cuándo oíste tu esta llamada?
    Fue muy impactante. Hace dos años en Semana Santa estaba en Barcelona visitando la Catedral. Y de pronto vi a Nuestro Señor Crucificado y sentí una emoción muy grande en el corazón que me decía: “¡Abraza mi Cruz, abrázala!”.Y estaba rezando el Rosario con una monjita y me arrodillé me postré. Y decía, “Dios mío, ¿Qué es esto?
    Porque siempre cuando hicimos en curso de pastoral, ahí me solté. Mn Joan me dijo: “Martha vamos a hacer un curso de Agentes de Pastoral, ¿quieres hacerlo?” Yo le dije, “Claro que si, Padre, yo quiero hacerlo”. I ahí empecé la inquietud, la inquietud.
    Yo soy de mucha oración, lo que pasa que son cosas personales que una no comenta. Yo cuando oraba siempre sentía este sueño, este fuego en el alma. Es como si el alma se encendiera en fuego por Dios, por la Virgen. Y yo siempre estoy cantando cosas de Dios. Hay una oración del Padre Ricardo, colombiano, que es de Acción de Gracias. “Gracias, Señor, por lo que soy, porque por ti mi vida ya cambió y por mis amigos yo te digo gracias, y por mi familia, gracias. Gracias, Señor, por tu amor, porque mi vida cambió, por todos mis sueños y esperanzas, yo te digo gracias.

1.- Martha, esto tu lo llevas desde pequeña. Has recibido una llamada, pero no será la única… Háblanos un poco de tu infancia, de tus padres, de tu país…
    Mi país es Colombia, un país muy lindo con mucha riqueza y mucha pobreza, con mucha naturaleza, y muy católica. Yo creo que más del 60 o 70 % de la población es católica. Hay mucho amor a Dios y a la Virgen. La gente se forja con el trabajo, con el esfuerzo diario de la vida. Donde hay muchas madres cabezas de hogar.
    Nací en Pereira, Departamento de Rizaralda, en la zona cafetera; a los 6 años fuimos a Bogotá. Tengo dos hermanos más, mi hermana Ruth, Alex, y uno de crianza, Ángelo…

Siempre los tienes muy presentes y mucho más estos días...
    Sí, mucho. También están mis sobrinos, que los adoro, y mis cuñados. Tengo dos sobrinos muy grandes y pequeñitos. Diego es como un hermano, o más, es como el nene de la casa. Luego están Juancho, Angie y Valentina, hijos de mi hermana Ruth. Los hijos de mi hermano Alex: Alex Julián y Valeria.
    Yo soy la mayor de los tres. Soy la mama pequeña de toda la familia. Tengo muchos primitos. Hay dos chicas más que mi madre crio como hijas: eran huérfanas en edades pequeñas (una tenía 18 o 20 años y la otra 12 años, Jaquie y Jaidivi) y mi madre las acabo de educar y de formar, y son como dos hermanas más, y sus hijos son como sobrinos míos. Entonces es una familia muy grande. Y mi hermano Ángelo, que no es hermano de sangre, y mi mamá lo formo desde bebé. Dios se lo regaló y fue un regalo bonito para mi casa.

Y están todos en Colombia?
    Sí, todos están en Colombia, cada uno en su trabajo, en sus estudios. Mi mamá en casa, pues afortunadamente ella ya es una mujer pensionada y creo que somos quienes somos porque mi mamá es una mujer de mucha fortaleza y nos formó muy bien.

Aquí hay un botón de muestra… ¿Qué estudios realizaste? ¿Cuál fue tu primer trabajo?
    Primero en mi Colegio, Primaria, Bachillerato, luego estudie en un Instituto Tecnológico del Estado, que se llama CENA, Secretariado Ejecutivo. Luego ingrese en una entidad de carreras tecnológicas y estudie comercio internacional. Y toda mi vida estuve trabajando en oficinas, fundamentalmente en la parte de secretariado y administrativo. Pero siempre, siempre, enamorada de Dios. Y ahí donde iba siempre andaba diciendo: “Hay que ir por este camino; hagamos una Misa para tal cosa, hay que hacer un grupo…” Siempre vinculada a grupos de oración, en mi barrio, con mis amistades…

Siempre has llevado tu fe en la vida…
    Siempre he llevado mi fe en la vida. En las reuniones de grupo, lo que aquí le llaman picadas, en mi país lo llaman combo, lo primero siempre decía: “Una oración de acción de gracias, una Misa…”, haciendo que la gente sintiera un poco más la fe y el amor de Dios antes que la diversión. Porque para que haya una diversión sana se puede dar si estamos con Dios, la Iglesia, con Jesucristo y la Virgen María. Siempre fui inclinada por esta vía. Por esto a muchas personas que me conocen en Colombia y las que me conozcan aquí no se les hará extraño que haya tomado esta decisión.

¿Por qué decidiste un día venir a Lleida?
    Hace más o menos doce o trece años una amiga mía que es como una hermana –se llama Yolanda- me invitó de vacaciones, y yo vine. Mi mamá me regaló el pasaje y yo completé con lo de las vacaciones de mi trabajo, y me vine de vacaciones.
    Seguí trabajando, seguí estudiando. Cuando terminé la carrera me quedé sin trabajo. Empecé a buscar pero estaba muy complicado. Entonces mis dos primas que tengo acá me dijeron: “Vente, nosotras te apoyamos”. “Está bien”, me dije. Mi mamá me volvió a regalar el pasaje, y me vine.
Es que mi mamá es un poco alcahueta para las cosas buenas de la vida. Entonces me volví a venir y empecé a trabajar y a trabajar. Y me iba, y me decía: “Ya no vuelvo más”. Pero como estaba con las cosas de Dios y de la Iglesia yo seguí con la inquietud de seguir y buscar que es lo que Dios quiere de mi, que desea de mi. Y aquí estoy

¿En qué trabajas actualmente? ¿Te sientes a gusto realizando esta labor?
    Siempre he trabajado con la misma familia. Una familia muy buena y cariñosa, que los considero como hermanos míos prácticamente. Más que como trabajador empleado es un nexo como de familia.

Y en los que dejaras un gran vacío…
    Sí. Dios me permitió conocer unas niñas maravillosas a las que amo. Y mientras yo esté con vida y pueda ayudar en su formación en algún aspecto, dándoles cariño, ahí estaré.

Háblanos un poco sobre la parroquia, tu parroquia, que siempre llevarás en tu corazón. ¿Cómo y cuándo llegaste a la parroquia del Carmen, conociste a Mn. Joan y entraste a formar parte del grupo de inmigrantes? ¿En qué has colaborado?
    Esto es una bendición muy grande. A través de mis primas Mª Elena (Nena) y Nidia, que fueron las primeras que llegaron a Lleida. Nena me trajo aquí y me dijo: “Te voy a presentar a una persona maravillosa”. “¿De verdad?”, le dije yo. “Sí”, me contestó. Ella me contactó con el Padre y me inscribió en la hoja de empleos de la parroquia y ya empecé a venir a la Misa. Y desde el momento en que venía a la Misa cada domingo me enamoré de la parroquia. Buscaba la forma de colaborar en algo. Entonces con el paso de los días me enteré de las reuniones que hacen para los inmigrantes. Empecé a venir a las reuniones y fue cuando el Padre nos comentó del curso de Agentes de Pastoral que iba a haber y me inscribí. Y creo que este fue el preámbulo que abrió las opciones del proceso que llevaba.
    Este curso fue muy importante para mí. Ya en Colombia había hecho algunos seminarios. Hice un seminario sobre la vida del espíritu. Hice un seminario para solos y solas. Yo fui a éste pensando que era para buscar vocaciones y era para enseñar a las personas a vivir en soledad. Cuando uno se quedaba mucho tiempo solo le daban pautas para vivir en soledad: con la oración, con la compañía de la Virgen María, y de cómo afrontar la vida en soledad. De manera que ahí no encontré la respuesta a lo que buscaba. Volví y seguí indagando.
    Entonces cuando volví de Colombia, que mi mamá estaba tan enferma y estuve allí siete meses, volví y me incorporé a las cosas de la parroquia y así. En lo que más me centre fue en un sueño que quería que se hiciese realidad: el grupo de jóvenes. Me acuerdo que cuando el Padre Juan me entregó la calificación del curso de Agentes de Pastoral yo le puse una notita diciendo que me gustaría mucho trabajar con los niños y con los jóvenes y que ojala algún día tuviéramos en la parroquia un grupo de jóvenes. Entonces creo que esto fue lo que me dio mayor alegría.
    Otra actividad en la que he puesto el corazón es el festival de integrar las multiculturas. También he colaborado con mucho cariño y con mucha tenacidad para que todo salga bien. Es en lo que más he colaborado.
    Y siempre cuando iba por las calles y veía gente nueva, gente que de pronto yo veía que podía venir a la iglesia, les decía: “Mira, tenemos un grupo de actividades en la parroquia con el Padre Juan, es el primer domingo de cada mes. Nos reunimos, hacemos tales cosas”. Cuando yo venía en la Misa y veía gente nueva, también. Por ejemplo, cuando llego Pedro yo me dije “este chico es nuevo”; me acerque a él y le invité en las reuniones. Esto es lo que más he hecho.
    A veces cuando la veía gente triste y se me acercaban a saludar, yo no sé por qué cosas de la vida la gente siempre me pide que rece por ellos. Y yo les decía, “Sí, sí, yo rezo por ti, no te preocupes.” Y de verdad que lo hago. Cuando la gente me dice que rece por ellos es como si me dijesen: “Regálame algo tuyo”. Y siempre mis amigas de Colombia muchas veces me llaman y me dicen: “Tu Martha, que eres tan llena de fe, reza por mí, que tenga un trabajo, que tenga una cosa que… , que necesito pasar el examen de la universidad, que mi mama está enferma, que a mi sobrino le pasó tal cosa”. Entonces a mí siempre me ha gustado rezar por todos. Cuando trabajaba en las oficinas rezaba por mis compañeros de trabajo, por mis jefes. Porque a veces a uno ve la parte de uno pero no ve la parte de los demás. Que todos somos seres humanos y tenemos piedrecitas en los zapatos. Entonces en eso me he basado siempre: debe ser lo que Dios me pone en el corazón…

Está claro…
    Otra actividad que llevamos en la parroquia muy importante fue la revista Informaná, en la que algunas veces escribí mensajes de amor, de cariño, de atención al corazón más que todo. Esta revista no la hemos podido consolidar. Ojala pueda volver a hacerse realidad porque era un proyecto muy bonito de la parroquia

Si ves que desde el Monasterio es posible mandarnos alguna cosa que tu escribas, alguna noticia de la Comunidad, sería bonito que lo pudiéramos compartir. Ahora tenemos una manera rápida de hacerlo. Sería maravilloso para acercarnos aun más.
    Vamos a intentarlo, porque escribir es bonito, pero no es tan fácil hacerlo. Pero si Dios nos ayuda claro que lo podremos hacer. Intentaremos desde allí colaborar con la parroquia. Porque así me decía el Padre Juan: “Y ahora Martha, para el Festival ¿nos ayudarás desde allí?” “Claro, Padre que les ayudaré.” Vamos a ver como saldrán las cosas.

Seguro que muy bien…

2.- Paralelamente a toda esta actividad tu vida está marcada por una llamada… ¿Como surgió la vocación a la vida consagrada? ¿Como ha ido madurando?
    Yo siempre he querido mucho a Jesús en el Sagrado Corazón. Y esto fue en Semana Santa, hace dos años, tal vez. Fui con mi prima Nena a visitar los siete monumentos a Jesús Sacramentado, según la costumbre que tenemos en Colombia. Como aquí el Jueves Santo no es festivo, fuimos el Viernes Santo o el Sábado Santo, no me acuerdo bien. Yo le dije: “Nena, hagamos la oración a Jesús en la Cruz”. Entonces me dijo: “Sí, sí. Ella es una chica de muchísima fe también. Entonces iba a empezar el Rosario y estábamos tan dedicadas a la oración, y yo sentí que decía: “Abraza mi cruz”. Y yo sentí mucho pánico, y dije: “Dios mío, que me estoy chiflando, yo que estoy diciendo”. Cerré los ojos y seguí rezando. Después esto me llevo a la Confesión y a averiguar porque sentía yo este interés tan profundo por la oración, lo que me conmueve a mí. La oración, los cantos… Desde que me levanto hasta que me acuesto yo estoy cantando siempre. Estoy cantándole a la Virgen, al Señor, a la vida. Y entonces yo creo que es el Señor que me ha permitido que le conociera un poquitín más.

¿Por qué el Carmelo? Conocías el Monasterio del Sagrado Corazón de la Caparrella?
    No. Un sacerdote amigo, el Padre Jaume Poy, me invitó un día. Me dijo: “Te voy a llevar a ver un sitio que te va a gustar mucho”. Y yo le dije: “¿De verdad? ¿Podré rezar mucho?” “Si, podrás rezar todo lo que quieras”, me contestó. “Sí, yo quiero ir”.
    Entonces fue cuando yo fui al Carmelo por primera vez. Yo entré en la iglesia y sentí una paz tan grande y una alegría tan inmensa que no lo podría describir. Y estaba Jesús en el Sagrado corazón tan grandote. Ay, Dios mío, que belleza. Y entonces me arrodillé y yo no sé cuánto tiempo estuve allí rezando, no me acuerdo. Y entonces me dijo:“¿Quieres conocer a las Hermanas?” Y yo le dije: “Pues sí, quiero conocerlas”. Y entonces fui y las saludé.
    El primer día me impacté por el tipo de vida que ellas tienen con estas rejas. Ay, pero como seguí visitándolas, con más frecuencia, algunos fines de semana, porque me seguía llamando la atención.

Y tu familia, ¿cómo ha reaccionado?
    Llame a mi mamá y le dije: “Mami, estoy enamorada”. “¿Cómo?”, me contestó “Sí, estoy enamorada de la comunidad de las carmelitas descalzas”, y ya no le dije más, hasta el día en que le dije que quería ser religiosa.

Hace mucho de esto?
    Sí, ya hace mucho tiempo.

¿Cuándo decidiste consagrarte a la vida contemplativa?
    Cuando yo vine de cuidar a mi madre tanto tiempo, entonces mi jefe me volvió a recibir y me dijo: “No te preocupes Martha, que esta es tu casa, vuelve a tu casa”. Y comencé a trabajar, pero siempre llevaba esta inquietud. “No he llamado a las hermanas. No, yo no voy a llamar más. Yo voy a dedicarme al trabajo y me vuelvo a mi casa. Tengo que trabajar”. Pero seguía la inquietud, la inquietud… Y a eso del mes de octubre o noviembre llamé a la comunidad y las hermanas se pusieron muy felices, y yo también, por supuesto, muy feliz. Y fui dos o tres veces a visitarlas, a saludarlas, porque quería saber lo que sentía cuando llegaba allí. Y yo últimamente sentí que debía estar allí. Entonces en la última visita que hice antes de tomar la decisión yo compuse un verso dedicado al Niño Jesús, que dice:
           “Carmelita soy, y soy muy feliz –¡ay que me quebranto!
           Carmelita soy y al Niño Jesús amare.
           Carmelita soy y al Niño Jesús serviré,
           Y en compañía de la Virgen siempre andaré.”
    Con este verso yo les dije a ellas que quería ser carmelita y así entonces vino una entrevista con el sacerdote de la comunidad de ellas y ya comencé otra vez el proceso.
    Luego lo comente otra vez con el Padre Juan, porque ya cuando llegué de Colombia le comenté que yo no seguía con el proceso, y me dijo: “No te preocupes, sigue con tu vida”. Pero no, no podía seguir con mi vida normal cuando sentía esta llamada de Dios. Es algo muy especial, es algo que no se puede describir con las palabras porque es algo que es del alma, es algo que nos llena mucho el corazón y pues pienso que es una forma como Dios lo enamora de su vida, de su corazón, de ese corazón tan lleno de amor que es el corazón de Jesús. I así empecé con este proceso en el que estoy ahora mismo ya para ingresar si Dios lo permite.

¿Ha habido algún obstáculo que se haya interpuesto en este camino?
    Sí, yo creo que lo más duro ha sido aceptar las críticas positivas y negativas de las personas que nos rodean. Es muy difícil. Pero cuando hay fe y constancia y uno sabe que es lo que desea, Dios le da fortaleza. Pero sí se siente mucha presión del medio, de la gente, de las personas, incluso de uno mismo porque uno a veces duda de si estaré haciendo lo correcto. Pero Dios sigue ahí, fortaleciéndonos. Pero sí se siente un poquito el impacto del medio en que una este conviviendo, trabajando y estudiando.

Es un mundo poco receptivo a las cosas de Dios i mucho menos al modelo de vida que tú has elegido…
    Es que a la gente no le importa mucho que uno quiera ir a la vida de la Iglesia, sino que se les hace muy difícil entender que sea una clausura. Pero yo les digo que la clausura es un modo de vida muy lleno de Dios y de oración, y ahí no se está solo porque uno quiere estar encerrado, porque quiere apartarse del mundo, porque en el mundo estamos. Pero si es un modelo de vida que nos permite orar y rezar por muchas personas, por la vida, la paz, por la Iglesia, por las familias, por los que no confían en Dios, por los que no creen y por los que están enfermos. Entonces es un modelo de vida que nos permite abrirnos a todos los caminos de la vida misma.

Y un modelo de vida muy desconocido…
    Muy desconocido, pero pienso que es una vida muy bonita. Porque la vida de la Iglesia en clausura es como las rosas: tienen la parte bonita, pero tienen las espinas que llevó Jesús en su cabeza y en su corazón. Y son las espinas las que nos permiten saber si realmente estamos con él o no. Yo lo pienso así.

3.- Faltan muy pocos días para que tu vida cambie por completo. ¿Cómo vives esta cuenta atrás?
Es emocionante y también triste porque una ya sabe que hay que dejarlos a que Dios permita a ver cuando los vemos. Pero se siente también mucha alegría porque ya queda muy poco tiempo para estar donde yo quiero estar.

¿Cómo te vas preparando para dar este paso tan importante y decisivo en tu vida?
    Con mucha oración y con la Confesión, que ahora le decimos el sacramento de la Reconciliación. Es un sacramento que nos fortalece mucho. Es muy gratificante cuando tu vas al sacramento de la Reconciliación y hablas con el sacerdote que sabes que en este momento es Nuestro Señor Jesucristo que esta hablándote y es el Espíritu Santo quien guía nuestra conversación, y entonces sales como nuevo y fortalecido. Eso es lo que pasa. Por eso tenemos que decir sacramento de la Reconciliación. Y la oración más que todo; mucha oración, mucho deseo de paz, de que Dios y la Virgen te fortalezcan mucho, porque son momentos bonitos pero son difíciles.

¿Cómo esperas que se desarrolle tu vida en el Carmelo?
    Bueno, yo voy a ir como un bebé recién nacido. Pienso que Dios me llenará de la humildad necesaria para aprender, para conocer la comunidad, para vivir con ellas. Con mucho amor, con mucha humildad, con mucho respeto y mucha confianza en Dios y la Virgen María.

¿Y sabes qué tipo de vida te espera en concreto?
    Es una vida de mucho silencio, de oración, de sacrificio. Pienso que el sacrificio más grande es aceptar con humildad lo que Dios quiere de nosotros. Y pienso que yo sí puedo hacerlo. Ya Dios me dirá. Espero que sí, estoy dispuesta para él, para su servicio de la Iglesia, de esta Iglesia que llevamos desde muy pequeños, de la que nos forma desde niños. Pienso que también la coautora de todo esto es mi madre, porque desde muy pequeños ella nos llevaba a Misa cada domingo, ella nos enseñó los mandamientos, ella nos hablaba mucho de la Virgen María (nos habla, pues afortunadamente, gracias a Dios, ella aun vive). Y por la formación que tuve, definitivamente. Eso llena mucho también. Por eso es muy importante que a los niños les hablemos del Niño Jesús, de la Virgen, de los ángeles. Yo ya con la edad que tengo cada día le rezo al ángel de la guarda. Porque si Dios nos dio ese compañero, es para que sea nuestro compañero en la vida entera, desde que nacemos hasta que morimos,

¿Tendrás que cambiar de nombre?
    No, de momento no. Las madres me dijeron que cómo me gustaría que me llamaran: Martha Inés o Martha. Y yo les dije que Martha, porque cuando mi madre me llamaba Martha Inés era porque me iba a llamar la atención. Entonces por el momento soy Martha. No sé que dispondrán más adelante.

¿Qué contacto podrás mantener con el exterior?
    Creo que cuando nos dan permiso para visitas, alguna llamada y las personas que van a vernos.

Formula un deseo…
    Que Dios nos conceda paz en el corazón a todos los seres humanos.

y una petición…
    Que haya muchas, pero muchas vocaciones a la vida de la Iglesia.

Muy bien, Martha. Que Dios te acompañe y que te acompañe también nuestra parroquia. Desde allí esperamos tu oración igual que nosotros te tendremos presente en la nuestra.
    Gracias al Padre Juan, a Anita, a Montse, a todos los que he conocido que es un montón de gente. A Luquitas, que lo aprecio muchísimo, al Padre Juan Carlos, al Padre Santiago… Que Dios les bendiga a todos y que ustedes recen por mí, porque este proceso apenas va a empezar. Son cosas de Dios. Nunca me imaginé que me fuera a pasar una cosa tan grande en la vida. Pero bueno, aquí estamos para el servicio de Dios y de la humanidad.

Muchas gracias, Martha por tus palabras, y hasta siempre, pues sabemos que no tan solo no te perdemos sino que te tendremos mucho más cerca. Para nosotros es una riqueza tenerte. Esperamos seguir conversando mas contigo, a través de las rejas, pero con el dialogo del corazón. ¡Que Dios te bendiga!
    Hasta siempre Anita, gracias.

 

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